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jueves, 27 de mayo de 2010

La cruzada del perdón de la Iglesia católica belga


Jueves, 20 de Mayo de 2010 08:17
Solrac Kayal.
La iglesia belga pide excusas a todas las victimas de abusos sexuales, nosotros pedimos perdón tanto por la agresión como por el tratamiento inadecuado de aquella, así expresó la iglesia belga, en una carta dirigida ayer a los miembros de la comunidad católica en Bélgica.


El mensaje se dio a la vuelta de una visita que hicieron los obispos belgas al Vaticano, los obispos y los diocesanos han estimado necesario hacer tal declaración, "aquello que debe tomar paso, antes que otra consideración, es la seguridad y la protección de los niños". Los obispos han prometido en la ocasión tomar mediadas concretas aplicando más estrictamente, los criterios de selección y de admisión de los candidatos en el seno de la iglesia, con la máxima responsabilidad, asegurando un acompañamiento más eficaz de los agentes de la obra pastoral.
Frente a tanta crítica que recibe la iglesia hoy en día, la tarea de defenderse se hace cada vez cuesta arriba, la cantidad de denuncias hacen cola en los juzgados, está visto que la falta de verdaderas vocaciones para el magisterio de la iglesia es uno de los problemas, si embargo, allí donde se podía encontrar verdaderas vocaciones, fue justamente donde se criticó más el comportamiento de los curas, pero no por su conducta contra los niños sino por la ayuda hacia los más pobres. En efecto, algunos obispos del tercer mundo pidieron en el pasado cambios profundos en las acciones de aquella, las voces llegaron desde Latinoamérica ya que se observaba la pérdida de: fe, compromiso, sacrificio y solidaridad con los más necesitados, amor para encontrar la paz, justicia para alcanzar la verdad, libertad para expresar el descontento, sin embargo, los tildaron de comunistas, porque proclamaron en su demanda la llamada teoría de la liberación, pero fueron recriminados por la curia romana, ahora resulta que aquella jerarquia que negó mantuvo gente de la peor catadura moral entre sus prelados, quienes aprovecharon de su autoridad para cometer actos contra los niños y las familias creyentes, y que esos hechos inmorales merodean desde hace bastantes años en todos los continentes, donde la jerarquía romana parece haber socapado a los autores haciendo vista gorda, muchas denuncias vienen de los países desarrollados, aunque sería mejor no escarbar, lo que ocurre en los países menos afortunados, lo que podría enturbiar todavía más la aguas ya muy revueltas de la iglesia.
Si no se actúa con contundencia le puede costar muy caro a la institución por la pérdida de prestigio e influencia ya que supondría la condena de los millones de creyentes que todavía consideran a la iglesia como una referencia moral dentro de la sociedad.
Sin duda, la falta de vocación distrae, despierta y oculta otros sentimientos del sacerdote que a la iglesia le cuesta detectar a tiempo para castigar severamente y casi siempre es la última en enterarse cuando un agente de la iglesia ha desvíado su compromiso pastoral. Cristo reconocía entre la fortaleza del espíritu y la debilidad de la carne, pero aquí parece ser que todo es endeble y quebradizo.
Por ello, no es suficiente el perdón, sino una reforma profunda de la iglesia, para volver a los orígenes de la doctrina cristiana, y ahí, me parece necesario reposar un instante en la doctrina que sugería un hombre, el obispo brasileño Helder Cámara quien pedía volver a la iglesia de los orígenes, su filosofía religiosa marcó una época y un hito al enfrentarse a la jerarquía pidiendo cambios en la iglesia, con su ejemplo de austeridad mostró cómo se podía ir lejos estando cerca del desposeído que cerca del poderoso, pero como siempre se ha interpretado mal su doctrina, resume su decepción la siguiente frase que aquél nos dejó "cuando doy de comer a un pobre me llaman santo, pero cuando pregunto porqué es pobre, me llaman comunista".
A lo mejor para cortar por lo sano tanto ataque a la iglesia católica, el camino más corto sea que los curas pudieran dejar el celibato como ocurre con otras confesiones, lo que está claro, no es con dinero, ni golpeándose el pecho, y menos pidiendo perdón cada vez que aparece un escándalo, se va a corregir aquella conducta lasciva de los agentes del evangelio, sino con una reforma profunda de la institución, es una lástima comprobar que la moral de la cultura occidental esté tocada por quienes deberían dar ejemplo de integridad en todos sus actos.

lunes, 10 de agosto de 2009

La lucha contra la corrupción

La crisis variopinta que padecemos los españoles hipotecados o no, sin duda, acabará resolviéndose de alguna forma-no hay mal que dure cien años- pero, lo que nos espera, pinta ser algo de lo mismo, se ha hecho costumbre en meter la mano en el bolsillo de lo ajeno cuando no es la del Estado, la democracia es como una madre rsignada sujeta a toda prueba. Si la sociedad civil no reacciona ahora con contundencia promoviendo y exigiendo cambios en la conducta de los políticos y la política en general, la agonía que hoy sufrimos para salir del trance, puede todavía prologarse en el futuro. Cada suceso que flota en los medios pasan como un comentario natural ligada a nuestra cultura. No obstante, hay millones de ciudadanos que condenan la corrupción política, y exigen poner coto a este maremagnum político marea, no sólo sería deseable sino exigible depurar de la política esa cultura tan arraigada que tienen los políticos de montarse chiringuitos con la cosa pública, en cambio, se preocupan por desmontar los chiringuitos de la playa que a nadie le preocupa, ni les molesta.
Los políticos, aplican bien, el proverbio que dice “a vivir que son dos días”, y por eso intentan sacarle la máxima tajada al Estado en sólo cuatro años, lo malo es, que a veces son ocho, y si saben vadear bien las corrientes políticas, ya tiene el oficio de por vida, para aquellos no importa la ideología, el ego de la pasta les ciega, y la escuela de la corrupción se refina de la mano de las leyes.

Recientemente hemos sido testigos de unos hechos para mi casi irrelevantes-frente a otros del pasado y del presente-el de Bárcenas y los regalitos de Camps, nos muestran como si fueran una muestra al azar de la carcoma que realmente existe, pero qué decir, de los chollos inmobiliarios y financieros, de los Filesa, no es moco de pavo, aquello sólo es la espuma de un pequeño remolino en medio de una gruesa camada que todavía queda por remover porque se sume en la oscuridad de los años. Así los tíos listos se van adueñando de un dinero que debía destinarse a esa masa vulnerable de españoles que necesitados carretean las calles de nuestras grandes ciudades.
La única vía para impedir que avance esta lacra social aclimatada en las instituciones públicas, es exigiendo al poder político mayor transparencia, limpidez, recato, moderación, eficacia, sacrificio, entrega, etc., requisitos que debía contemplar cualquier candidato a un puesto público de dirección y ellos deben ser traducidos no sólo como deseos, sino como una obligación para tener un perfil intachable. No podemos seguir enarbolando la improvisación en el aparato público, ni aupando en altos cargos a vividores y aliados, que no han pasado por los controles académicos, ni probada su experiencia, un político relevante debe ser una persona integra, con una sólida y dilatada experiencia en la función pública, los partidos deben diferenciar correctamente, que una cosa es el trabajo desarrollado dentro de un partido y otra muy distinta, la responsabilidad que da lugar en la función pública, sólo exigiendo aquellas cualidades podremos arropar a un político para que nos garantice la ejecución cualitativa de un mandato.

A diario en los medios se debate hechos de corrupción, y cuando estos llegan a la justicia es cuando recién se aprecia, el tortuoso camino que toma la ley, ella se interpreta y reinterpreta y busca los vericuetos de la misma para concluir que no hay falta, sino negligencia o distracción menor, para sortear la condena, por desgracia esto es así, porque hay fallas en la independencia de la Justicia, en efecto, una parte importante de ésta está en manos de la política, es lógico pensar, que si ellos son parte del problema su capacidad de juzgar se debilite, restándole al cuerpo objetividad a la hora de atribuir con justicia una pena, cuando ella toca en particular, a la alta jerarquía política o los detentores del poder económico.

Tanto modernismo institucional que nos ha dado la democracia, no parece que hayamos alcanzado el estado de bienestar, porque algunos no se conforman con poco, y otros que no les llega ni ese poco, las leyes, por cierto, muy refinadas, se aplican al parecer, para llenar la galera con unos pobres infelices que delinquen para comer y por falta de oportunidades de trabajo, mientras que los peces gordos, de cuello blanco, coleccionan faltas como cromos protegidos por el sistema, como si tuvieran derecho de pernada. Esta terrible realidad, debe obligarnos a mirar con inquietud la situación, que nos da este estado de libertad que se ha quedado adormecida y entumecida por las enfermedades que le salen por todos los fueros.
Hay quien cree que debíamos recuperar las buenas costumbres del pasado, cuando entonces, el pueblo tenía en sus manos el poder de iniciativa y decisión sobre la falta que cometían sus congéneres-a este paso volvemos al mismo punto de partida- y con mayor razónen este caso, si es el pueblo el que ha elegido a un representante, y éste comete una falta grave en su mandato, no sería más justo, que éste mismo pueblo fuera quien debiera excluir de la función pública al autor del delito.? aquí nos enfrentamos con las listas electorales abieras o cerradas para elegir un candidato, esto es como decía Cervantes, topar con la iglesia.
Desde esta columna y hasta las próximas elecciones generales y hasta cuando sea necesario seguiremos demandando y exigiendo, que se cumpla un compromiso público para que los políticos observen un código de conducta para asumir y ejercer tareas de dirección en la función pública. Bajo estos principios, creemos que es recomendable la creación de un Comité de Vigilancia y Control donde participe efectivamente la Ciudadanía, dicha institución debía tener la potestad de juzgar a los infractores y si el caso exige, retirarle temporal o definitivamente el mandato al intruso del partido que han cometido negligencia en beneficio propio , y esto, debe llevarse a cabo con independencia de lo que manden los Estatutos del partido. Para llevar adelante de manera integra la recomendación, sería de utilidad, la creación en cada ayuntamiento, de una oficina de denuncias donde se recoja los hechos delictivos y donde se inicie el proceso en coordinación con dicho Comité, éste último debería liderar y lanzar las primeras diligencias de investigación pertinentes.
Cuando hayamos hecho limpieza del poder a esa masa de aprovechadores que se han formado en la escuela del pelotazo y el clientelismo partitocrático, el país podrá recuperar su normalidad y los políticos trabajarán por el interés ciudadano y cuidarán sus actos y el patrimonio del Estado como si fuese el suyo propio, que hoy no es el caso, porque les preocupan aumentar su patrimonio, aquellos caen como moscas en las redes y artilugios que inventan los quebrantadores de conciencia (fuente de todos los males). Lo peor de todo, aquí no dimite ni dios, nadie es culpable de nada, ni de la crisis financiera, ni la crisis inmobiliaria, ni de prevaricación, ni de la destrucción del medio ambiente y del empleo, ni de la inseguridad, ni del paro, ni de los accidentes aéreos, ni del déficit, ni de nada, sólo les preocupa seguir mangoneando del poder, para eso, el Partido es un chollo, al cual se prenden como lapa que es lo mismo que cojerse al árbol del Estado, mientras el pueblo llano, de vez en cuando pesca alguna dádiva, un lujo que hace presencia cuando llegan las eleciones, ahí reparten los propietarios (?) del dinero regalitos y prevendas.

Entiendo que este planteamiento, no arreglará en el corto plazo nuestro problema mayor, que es la del paro, ni la crisis económica que padecemos, pero por lo menos evitaríamos a medio plazo que acampe en nuestro país el despilfarro de la economía, como el de la burbuja inmobiliaria, se intenta resolver bombeando recursos del Estado a los que han hecho su agosto, viendo las cosas como están, no es de extrañar, que parte de esos fondos vayan a parar en las manos de nuestros Representantes Políticos, del Partido y del “lobby”, en lugar de beneficiar al puebloo. La propuesta que hacemos, pretende moralizar aquellas conductas perversas de los políticos, y devolverles la confianza del pueblo que han perdido, sólo hay que ver la participación ciudadana en las elecciones. Un cambio de actitud, desincentivaría ese deseo irrefrenable de los ciudadanos de ser empleado público, porque se piensa que el mismo, es sinónimo de poder, de riqueza y del “dolce fare niente”, si logramos nuestro empeño, habrá mayores beneficios para el conjunto de la población, ya que se liberarían mayores recursos para apoyar iniciativas privadas con incentivos para la creación de empresas y puestos de trabajo redundará en definitiva, en la reducción del aparato publico para que éste sea eficaz, eficiente, responsable, y transparente.

Si no se logra un acuerdo con las fuerzas políticas, para las próximas elecciones debiéramos elegir a los partidos que nos den garantías que trabajarán sobre las líneas marcadas aquí, no podemos entregar nuestro voto como un cheque en blanco; nuestro voto debía tener el poder suficiente para implantar un cambio. El comportamiento político que aquí se denuncia es recurrente y viene de muchos años, además, si quisieran mejorar, sólo sería cuestión que miren lo que hacen los países serios de nuestro entorno. Pero chocamos con los intereses elevados de los partidos, donde los líderes se sienten incapaces de reconducir la situación, por otro lado, los actos de corrupción, lo condena la ciudadana, lo peor es que no hay cultura de ceses ni dimisiones como una práctica normal de una administración sana, porque se piensa que es una carta de defunción pública del inculpado. Pero no por ello, no vamos a tener el valor de denunciar la escasa TRANSPARENCIA que hay, cuando ésta debe ser la Biblia de una buena gestión política y debía estar presente en todos los ámbitos y renglones de la función pública, el político debían ser la imagen y el espejo de los códigos morales y éticos, esta orfandad clama al cielo, porque nuestros representantes son los primeros en poner sombras a sus acciones de gobierno y nos enteramos del cotarro cuando en los medios ya ha rozado el escándalo. E. Aguirre

lunes, 29 de junio de 2009

TOLERANCIA CERO A LA CORRUPCION POLITICA

Hace unos días escuché unas reflexiones de un “gurú” socialista, Felipe González-FG, acerca de la viabilidad del modelo económico existente en los países desarrollados y la posible deterioración del mismo, según criterios expuestos por algunas personas versadas en el asunto.
Las reflexiones de FG se referían, si he entendido bien, a los modelos existentes de épocas precedentes, como el comunismo, los que han demostrado un fracaso y por lo tanto, según él era impensable volver a dichos modelos. Por lo que era necesario, corregir el modelo actual y eliminar todos los aspectos que se han demostrado negativos para el buen funcionamiento del Estado y evitar sucesos como los recientemente vividos en la economía mundial, de los cuales, a la vista de los resultados a día de hoy, nadie asume responsabilidad sobre ellos, tampoco hay responsables políticos, por haber dejado en ruina la economía de los países y haber puesto patas arriba la sociedad induciendo un retroceso económico-social si precedentes, que costará años recuperarse del batacazo, y ya que costó años de sacrificio llegar donde estuvimos. A pesar de conocer esa realidad, los políticos siguen empeñados en hablarnos de estado de bienestar y pleno empleo, para que sigan picando los votantes incrédulos, ¡vaya que si les votan! y así nos va.
En materia de corrupción resulta algo insólito que en un Estado de derecho no haya mecanismos de alerta y reacción temprana para castigar a todo aquel que atentara contra la economía o las instituciones nacionales, con frecuencia, aún a sabiendas que hay indicios de cierta culpabilidad voluntaria o involuntaria, el o los afectado (s) se escudan en el seno de su partido para intentar salvar el pellejo, pero hay de aquel, que cometa un accidente corriente de circulación, incendio, robo, impago, etc. Las leyes se activan de inmediato, casi nunca o tarde cuando la tragedia reviste dimensiones políticas o económica de gran entidad, contra tales negligencias políticas NO HAY CULPABLES, los políticos de turno y la justicia miran a otro lado y titubean en los procesos.
Las leyes que tenemos en esta sociedad de libre mercado, permite que cualquier individuo pueda enriquecerse de la noche a la mañana en nuestras narices, esto es, sino se llevan los cuartos a otros paraísos fiscales, pero, cómo la ley es ciega, le cuesta distinguir o encontrar juicios de valor para llevar a los autores del daño ante los Tribunales que han dejado a miles de personas sin trabajo, sin casa, sin ahorros y empresas que cierran por dichas anomalías. No son culpables acaso, los qué han permitido que se construyan en España cientos de miles de edificios, y viviendas con/sin licencias facilitando levantar construcciones a diestra y siniestra incluso derogando las leyes que gobiernan el equilibrio medioambiental de grandes extensiones de terreno, lo peor, algunas de esas infraestructuras no han podido ni siquiera ser entregadas por carecer de otros permisos o servicios básicos (Paco el Pocero,………). ¿Quién va a denunciar a esos empresarios que edificaron sin los permisos necesarios?, a lo mejor los que han permitido construir ?.
Aquellos cientos de miles de viviendas legalizadas por los ayuntamientos han producido millones de euros de pérdidas asumidas ahora por las entidades crediticias (Cajas de ahorro), que a su vez se ha tenido que financiar con los fondos de todos los ciudadanos, y ahora se enfrentan al dilema de cómo subsistir, supongo que otra vez con el Gob., para que no desaparezcan seguirá bombeando dinero a dichas instituciones o recomendando fusiones de muchas de ellas, porque son las cajas donde los señoritos llenan sus carteras. ¿Esto no es motivo de depuración de responsabilidades? ¿Esto no forma parte de la quiebra económica en la que estamos inmersos? ¿No fueron los alcaldes y concejales de los distintos partidos los que permitieron el levantamiento de estos edificios? ¿No hay responsabilidad alguna por parte de las autoridades de las respectivas comunidades autónomas? Pues parece que no ¡esto es lo que hay, como las lentejas!.
Todo conduce al mismo punto: DEBEMOS EXIGIR A NUESTROS POLITICOS HONRADEZ, TRANSPARENCIA Y UN CODIGO ETICO CLARO Y SOBRE TODO QUE SE CUMPLA.
En esos últimos años hemos llegado a situaciones de vergüenza donde unos líderes políticos de altos vuelos están imputados por corrupción ante la magistratura y sin embargo, los responsables del partido manifiesten dudas sobre las acusaciones y los blindan a estos honorables con la coraza del partido. En el fondo está sin duda, la conveniencia o no del reconocimiento del hecho delictivo por parte del imputado. Pero con esa actitud, se le pone al partido en una situación muy delicada, porque siembra más duda de lo que realmente puede haber, ya que el ciudadano común piensa que se intenta ocultar, proteger, o disimular un dolo de mayores proporciones. De otro lado, el silencio como remedio resulta ser peor que la enfermedad. No cabe duda que semejante conducta es un error de estrategia, por el daño que hace a la imagen del partido, quién paga por esto?, para mi seguro aquellos zombis que sólo son capaces de ver los árboles sin llegar a reparar lo que pasa con el bosque, este comportamiento pone en entredicho, la capacidad de algunos dirigentes, porque arrastran al abismo no sólo, a los dirigentes honestos sino al partido en su conjunto, por dejar que se siga tejiendo una densa especulación sobre el tema. Otra cosa sería evitar a tiempo cualquier conjetura que ahora mismo pesa como un plomo sobre las espaldas del partido. Todavía sería tiempo para reconducir sin miedos la situación, pero para ello, urge apartar al imputado del partido aunque sea temporalmente mientras el proceso se aclara, con esto, las consecuencias políticas y legales podrían constituir un daño menor para el partido. Pero, si es, el propio partido, quien le impide hablar ante la Justicia al imputado obstaculizando su libre defensa y su honorabilidad anteponiendo los intereses del partido, esto sería todavía más grave, porque se estaría amputando la honra del político ahora imputado.
duda, que el hecho de estar imputado da elementos de juicio para pensar que hay culpabilidad, y ahí los códigos éticos son altamente cuestionados, porque se pone en duda la honradez política de una pieza clave del partido. Por otra parte, lo que exigimos a los ciudadanos que cumplen una función pública de relevancia, es su lealtad con el país y con su partido, y eso empieza por dejar su puesto, antes que sea echado por la propia Justicia. La Justicia no debiera estar obligada a intervenir, en primera persona, en estas causas, los propios políticos y su partido deberían tener la honestidad de tratar friamente como marca ejemplar de buen gobierno y son ellos los que debieran poner límites claros de la actuación de cualquiera de sus miembros. Si esta regla no se cumple, llegará el día en que los ciudadanos dejemos de creer en la necesidad de tener una clase política que nos represente, aunque así, se esté reconociendo como un mal menor los gobiernos autoritarios, por duro que parezca, pero hay mucha gente que piensa así, viendo el grado de deterioro al que ha llegado la sociedad y el país, por la conducta de malos gobiernos, que da para decir !basta ya!.
Estos sucesos que desgraciadamente se producen a diario en cualquier color político, incluso hemos visto en los sindicatos, y nuestro entorno parlamentario (Galeote, Chávez, por equilibrar la partida), lo que demuestra la necesidad de exigir a nuestros políticos que asuman con valentía tanto sus errores de conducta personal como sus errores políticos propios, de manera que, el ciudadano común crea, que sus representantes también están sujetos a la ley como los demás o más que los demás y su conducta es intachable sujeto incluso a la prueba del pañuelo.
Aunque aparentemente cualquier caso de corrupción entre las personas en cargos públicos no tengan nada que ver con la corrupción política existente en nuestro país, considero que hay una conexión indudable entre ellos, pues es difícil exigir un comportamiento digno a un miembro de tu propio partido con un puesto de inferior nivel al tuyo o a un funcionario público con cierta dependencia de tu propio puesto, cuando estos cargos conocen y tratan asuntos diariamente contigo y saben perfectamente en las aguas que te mueves y conocen cuáles son las prioridades a cumplir dentro del grupo de poder.
Es de anotar el corporativismo creciente que se observa en todos los campos donde empleados públicos ejercen funciones en la justicia, salud y cualquier otra actividad propia de personas con puestos relevantes en nuestra sociedad y con dedicación al sector público. Si los propios líderes políticos enfrentan continuos escándalos y no se producen dimisiones, ni ceses, ni cualquier manifestación que ponga coto a sus “affaires delictivos”, sería imposible que funcionarios públicos acusados de incumplimiento en sus funciones, sean amonestados con sanciones ejemplares para el resto de sus compañeros de su propio cuerpo o especialidad. Sin embargo, nos encontramos frente a unos hechos que sancionan a cargos públicos de manera ridícula y simbólica que la sociedad rechaza porque es otra demostración del grado de corporativismo existente en dichos cuerpos, este es el camino que conduce a la perpetua impunidad de los transgresores a la ley, quienes viven en un mar de facilidades preocupados en saber "y de lo mío qué..?".
El camino que presenta nuestra joven democracia es bastante oscuro sujeto a un poder omnipotente que parte de los barones políticos que hacen impracticable lo que ellos mismos consideran como democracia en su partido, no es desde luego de un Estado de derecho ni del pueblo, se aprovechan de forma desmedida del poder legítimo que le ha otorgado el pueblo y abusan continuamente de el, en el juego exclusivo de cuidar sus intereses materiales.
Es necesario que los ciudadanos demos un ejemplo de democracia a nuestros representantes políticos a través de la creación de una plataforma de TOLERANCIA CERO A LA CORRUPCION POLITICA o cualquier otra que cumpla los mismos objetivos y en la que se ponga de manifiesto que el voto otorgado a nuestros representantes políticos no es gratuito, pero sí está condicionado a su CONDUCTA, ETICA, HONORABILIDAD y TRANSPARENCIA, SACRIFICIO durante todo el tiempo que dure su mandato. Basta ya de una interpretación de democracia definida por los partidos, el ciudadano deposita su confianza entregándole su voto para que el político administre mejorando los servicios en beneficio de la comunidad, no para favorecer sus intereses; es lo menos que puede exigir el ciudadano que entrega su voto de confianza. La sociedad debe disponer de medios y mecanismos para exigir al político que durante su mandato cumpla el compromiso, de lo contraio lo pueda revocar. Es evidente que esto no es el caso, aunque la Justicia intervenga en los casos de corrupción, la sociedad debía participar en el juicio de responsabilidades de su representante en coordinación con el partido correspondiente. De esta manera evitaríamos, que la Justicia sola tenga que lidiar la situación o el propio partido, éste último debería aislar al individuo, cuando hay inidcions de un señalamiento de falta grave, esto es lo que entendemos como alerta temprana, poner en cuarentena a aquel miembro que muestre actitudes poco dignas e incompatibles con su condición política. Aplicando la regla ETICA acabaríamos con las dudas de culpabilidad sí o no entre miembros de una formación política, cuando son imputados por causas de corrupción, al que creo está sujeto cualquier miembro de una formación política. La Justicia actuaría sólo cuando vea que es insuficiente el castigo de apartarlo de su condición política. Eugenio Aguirre.

miércoles, 3 de junio de 2009

TOLERANCIA CERO A LA CORRUPCION POLITICA

Estamos a las puertas de las elecciones al Parlamento Europeo y uno se pregunta si realmente merece la pena molestarse en dar un voto a cualquier partido político, sabiendo que sus promesas serán utilizadas únicamente, para hacer valer sus propios intereses partidistas. Por eso muchos dudan, del sentido que tiene votar a izquierdas o a derechas, si tanto unos como otros van a orientar sus actos, con el único fin, de mantenerse en el poder y cosechar sus pingues beneficios, apartándose casi por completo, de los intereses del ciudadano, sin preocuparse de sus necesidades más sentidas, de aquellos que con esfuerzo han formado a sus hijos y los ven partir fuera del país con dolor para buscarse un empleo, o después de completar una carrera no les queda otra que trabajar de camarero o de taxista o de lo que sea, o aquel que su pobreza le impidió el acceso a un conocimiento, tiene que bregar con la masa de inmigrantes por un salario de miseria. Es aún más lamentable que esto pase con un gobierno que se hace llamar socialista. Dónde está el derecho, dónde la libertad y para qué nos sirve, cuando estos en la democracia, no actúan por sí solos y quienes debían hacer cumplir (los partidos) andan sueltos de la sociedad, preocupados en proteger sus propios intereses, entre ellos el más importante, el mantenerse en el poder. Así, todo su empeño se encamina hacia ese fin supremo, con su protagonismo social, su entusiasmo y desvelo se rodean de los íntimos, del círculo de amiguetes y familia, en cuyo medio florecen los "lobbies", que es la fuente inagotable de recursos que fluyen y huyen del Estado, privándoles así, de sus derechos más elementales como: el estudio, el trabajo, la vivienda, etc. a los desafortunados del reino. Muchos creen que participar en unas elecciones, sirve de poco o nada, y esto será así, mientras el ciudadano no vea un cambio fundamental en la actitud de los partidos políticos.

La mancha de corrupción existente en nuestra clase política, llega hasta las esferas más bajas de su estructura. En estos últimos años, se ha producido una política subordinada a los intereses del "lobby", debilitando el funcionamiento regular de las instituciones. En el perfil de aquellos existe casi una apatía, una negligencia en el cumplimiento de su mandato, en lugar de trabajar para los intereses del Estado y del ciudadano, lo hacen para los grupos del poder fáctico. Esto ha provocado un divorcio entre la sociedad y la clase política. Los partidos actúan como empresas; como una gran familia, una forma de "cosa nostra", donde cosechan decenas de miles de personas. Si pierden las elecciones, y alguien las tiene que perder, perderán su puesto de trabajo. Si las ganan, estos son los prohombres que encontraremos dirigiendo grandes empresas nacionales, asesores en la administración y otros innumerables puestos dedicados al proyecto del partido. Y digo yo, para qué sirven los concursos..? y otro contesta, para legalizar la entrada de un elemento del sistema, para que legitimar lo ilegítimo.

Esta masa de prohombres, no tienen ninguna formación política, incluso en muchos casos diría yo, ninguna formación, todos recordarán a un tal Roldán del PSOE que administró buena parte de los fondos reservados, a favor de un grupo restringido de privilegiados políticos, un don nadie, que decía ser economista a quien sólo le faltaba ser ministro. Como es natural éstos, no tienen ningún compromiso con el pueblo; su compromiso lo tienen únicamente con ellos mismos y con la persona (el padrino) quien les ha puesto en el cargo. A estos prohombres no les pidas honestidad política, aunque han sido elegidos por los propios políticos y debieran estar sometidos a ella, pero no son políticos, son “allegados” y como tales sus miras y acciones son limitadas, pero como operadores de base son fieles a sus patrones y padrinos.
Para mantenerse en la lucha política, es necesario contar con equipos, personas y medios que dediquen todo su esfuerzo en alcanzar el proyecto, al que se dedican en exclusividad y del cual dependen para su pervivencia política y económica; ésta unión de intereses, es la dinámica que los mantiene unidos en el poder gracias al interés común que tienen que proteger. Se juegan demasiado, tanto dirigentes como la masa de gente que arrastra detrás, alimentan la maquinaria con los recursos del Estado para seguir mangoneando del régimen establecido. Lógicamente, a esta masa hay que pagarla. La materia prima del negocio es conseguir acuerdos (contratos) con instituciones, tanto privadas como públicas, financiaciones, ayudas, regalos, dádivas y todo tipo de medios que permitan la cosecución de los fines. La premisa fundamental, es que los dirigentes sean siempre ajenos a cualquier medio o transacción ilegitima que se produzca en el ámbito de las operaciones. Su honradez debe estar a toda prueba y si alguno de sus colaboradores ha enfrentado juegos de interés, probado por la justicia, naturalmente, y si es declarado culpable, debería ser apartado del equipo y de la permanencia en el partido, más que por corrupto, por torpe y para que sirva de lección al resto del equipo.

El mercado inmobiliario en España ha tenido una gran influencia durante estos años en la corrupción en el que todavía estamos inmersos. El mismo ha contribuido a mantener las arcas de los grandes partidos y lógicamente los precios del producto final llegaron altamente encarecidos por esos grandes gastos hechos en la cadena de intereses del poder. La corrupción política para mantener el sistema, se ha extendido hasta los pequeños poblados de la geografía española, sin que haya sido objeto de persecución legal de ningún, mucho menos de los dirigente político de altos vuelos. ¡Faltaría más!.
Lo peor de todo es que este régimen de intereses, se ha ido hilvanando en el seno de la sociedad como algo natural, tal proceso sigue los ritmos del calor de nuestras regiones geográficas, en las zonas más calientes se aprecia más que en las frías. El límite de hasta dónde se puede llegar, lo marca la justicia, ya no la ética, ni la honradez, ni cualquier otro concepto al que se debieran acogerse la clase política, muchos de ellos nos representa ante el mundo entero. Esos principios se echan en falta en nuestra clase poltica, el punto más crucial que deberíamos exigir a nuestros dirigentes políticos de cualquier ideología, o a cualquier representante público en cualquier servicio del Estado.
Esa manía tan extendida de los dirigentes políticos, de vivir que son dos días, sobre la cual se teje toda la economía, se trata en pocos medios, y pocas tertulias; sobre todo, lo echo de menos en las presentaciones televisivas de los propios dirigentes políticos. Cuando se hace mención de la corrupción política, a lo largo de la entrevista, el único comentario que sale es “que también ellos son humanos”. Es decir, eso no tiene ninguna importancia y no merece la pena hablar de ello.

Mi opinión y el de muchos ciudadanos es que aquellos comportamientos corruptos no debían tomarse a la ligera, como algo banal, al contrario, debía preocuparnos y mucho. Debemos evitar que la picaresca y la cultura del pelotazo vaya despojando los valores que hemos acumulado durante años, la sociedad debía tener nuevos patrones, nuevos modelos en quien reflejarse, en lugar de ver como carca y antiguo, la cultura que nos dejaron nuestros padres y abuelos. Este desgaste social, es conveniente atajarlo antes de que se convierta en un mal nacional, si es que ya no lo es, claro.

Si los líderes nacionales del espectro político adolecen de conceptos éticos, sin crítica ni autocrítica que regule sus errores, ¿cómo pedir que lo hagan otros altos cargos de otras comunidades?, y encima, cuando ellos mismos son los que deciden los altos cargos del aparato judicial, del sistema financiero o de los organismos públicos. La crisis financiera que vivimos, se ha debido en gran medida a este proceso prolongado de perfeccionamiento de la corrupción, que ha ido engordando el mal y erosionando los valores y la moral del pueblo, donde la responsabilidad, la honradez, el esfuerzo, el deber, etc. brillan por su ausencia.

Yo no digo que esta corrupción y sobre todo el relajamiento existente en las instituciones en la aplicación de códigos de conducta, sea un problema exclusivamente nacional. No, no afirmo semejante cosa, pero sí, que en España se da en mayor proporción que en otros países de la Unión; con sólo mirar la crisis, nos damos cuenta, que un mismo problema ha afectado a todo Europa, pero en España parece un cataclismo, lo que muestra que vivíamos en una economía casi virtual, a causa de ese nefasto modelo de gestión de la cosa pública, sin propuestas ni alternativas haciendo sostenible la economía y el desarrollo.

Para acabar, tengo poca confianza, en una respuesta positiva de los partidos políticos para reconducir la deriva del Estado. Considero urgente, la creación de un organismo independiente, que analice los casos de corrupción, cuando hay indicios y mensajes que lo indican, sin o antes, de que intervenga la justicia y sobre todo que a ese organismo debía dotársele del poder necesario para recusar aquella morralla política que daña la honorabilidad de la clase política responsable. La composición de este organismo, en mi opinión, debiera estar formada por miembros procedentes del pueblo de toda solvencia intelectual y con experiencia probada en sus respectivos campos, con figuras que sean consideradas a priori honestas e independientes políticamente. Este organismo debería ser impuesto a la clase política a través de un acuerdo nacional entre el pueblo y sus líderes políticos.

Ya es hora de que la sociedad civil mostre su preocupación con la clase política, que nuestro voto no es un cheque en blanco por cuatro años, para que continúen los rifirrafes internos, dar escándalos de entidad, tanto dentro como fuera de España y mentir en cada momento al ciudadano sin pudor. No lo digo solamente por los dirigentes de un determinado color político, sino por la gran mayoría.

No es normal lo que ocurre, sino más bien intolerable. No merecen los ciudadanos que esas personas se rían descaradamente del pueblo gracias a su impunidad, y escasa moral y honorabilidad que tienen. Creo que es una obligación del ciudadano dar pautas para frenar la situación actual, debemos pues orientar proponiendo soluciones para que no pase lo que pasa y dejemos de escuchar esa maldita frase: tenemos los políticos que nos merecemos.

El voto no es el único acto democrático que le queda al ciudadano de a pié. Debería existir otras maneras de exigir y controlar el trabajo de los legisladores y el Gob. para que cumplan su mandato que les ha conferido el pueblo, y controlar si se cumplen las promesas electorales hechas, y para que el representante de turno de cuentas de sus actos ante sus electores, y lo más importante, demostrar transparencia de su gestión, honradez, y un comportamiento acorde con la entidad del cargo y todas las reglas no escritas que hacen de un líder un “hombre” integro.
Tal vez sea mucho pedir, que tanto la gestión política como la económica deberían estar a la altura de las expectativas del pueblo, aunque no se cumplieran, porque no depende exclusivamente de ellos, pero el esfuerzo, la honradez, la transparencia, el honor y la confianza del pueblo sí dependen exclusivamente de ellos. Y esto es lo que se va perdiendo y tal vez no lo hemos tenido nunca. Una democracia sin fundamentos morales como base de la convivencia, es como sembrar en el desierto. E. Aguirre-Kenito

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