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domingo, 10 de octubre de 2010

Karzai promueve la paz con los Talibanes

Los talibanes y el gobierno del presidente afgano Hamid Karzai han comenzado unos diálogos de alto nivel, con el fin de poner fin a la guerra por medio de negociaciones, así ha indicado el periódico Washington Post-WP. Según éste cotidiano, los diálogos se llevarían a cabo por la primera vez, asociando al Comando Supremo de los talibanes, dirigido por uno de los jefes del grupo de insurgentes, el mullah Mohamed Omar.



El mullah Omar y los dirigentes talibanes de ambos lados de la frontera afgana con Pakistán han repetido desde hace muchos años que las negociaciones de paz no eran posibles sin la retirada de los americanos y extranjeros que están en el país. Sin embargo, las fuentes han indicado al cotidiano americano (WP) que los dirigente talibanes saben que pueden ser marginados del proceso de paz y que por eso, ellos han decidido participar en los contactos para mantenerse en el seno de la dirección de la insurgencia. Los diálogos tendrán lugar en torno a los puestos en el seno del gobierno que serían ocupados por dirigentes talibanes a la salida de las fuerzas americanas, y de los otros países de la OTAN .

El presidente Hamid Karsai ha puesto en marcha un plan de reconciliación con los talibanes que consiste principalmente en financiar un programa de paz dando prioridad a los insurgentes-soldados de base de la insurrección- que depondrán sus armas a cambio de empleos y dinero, pero ha llamado igualmente a los jefes talibanes, entre ellos al Mula Omar a estar presente en las negociaciones de paz.

Todas estas negociaciones parecen prometedoras, pero ya sabemos quién es Omar, el dirigente de los talibanes (estudiantes), un hombre duro y algo misterioso muy ortodoxo en sus costumbres y un religioso a carta cabal, educado en las madrazas, algo tímido, envuelto en una aureola de misterio y secreto gracias a ese comportamiento ha logrado sobrevivir al acoso de la guerra sin salir del país y hacer frente a los americanos y los aliados de la OTAN. Karzai no hace sino implorar a Omar para que avenga a negociar, incluso lloró hace unos días pensando que la guerra predestinaba a los niños del país y los suyos propios, en nombre de ellos pidió la reconciliación y la conclusión de la veligerancia en beneficio del país.

La cosa está por ver hasta que punto Omar puede confiar en el gobierno para entrar en la negociación y si Karzai sería capaz de desmantelar primero los extranjeros que están en el país, antes que Omar entre en las negociaciones, lo peor ocurrirá sin duda que la guerra no haya servido para nada, porque habrán ganado la guerra los talibanes con Omar y Bin Laden a la espaladas, en esa sutil imagen de paz, los más fuertes serán los que ganen y dentro de ellos, los más radicales, los veligerantes, después de tantas muertes volvemos al mismo punto de partida. Conviene recordar que Omar era el jefe de Estado de Afganistán entre los años 1996 y 2001, fue él, quien hizo cumplir al extremo las leyes Islámicas de la sharia, la yihad, y el burka, y dinamitó los símbolos históricos del país y dio protección a Osama Bin Laden.

En cualquier caso, si la información es correcta, debemos pensar que es una buena noticia hablar de negociaciones de paz entre todas las facciones en conflicto, tanto si es con Omar o sin él, siempre que haya una verdadera predisposición para provocar una paz suradera, aunque todos puedan dudar de todos, incluso si hay facciones del grupo taliban que no acepten hablar de paz, se debía fomentar el proceso de negociación, aunque el escenario sin Omar sería muy difícil asegurar del éxito, pero sería una forma dividir el frente que ha estado actuando hasta ahora muy unido en todo este tiempo, una vez que la componente exterior se haya quitadao, nada garantiza que la estabilidad sea alcanzada, porque volverían las guerras tribales por el poder y la población dividida y confundida, pero si la componente externa si deja de ser un problema, es u buen comienzo para iniciar la paz y la recuperación económica, la situación de la región no deja de ser compleja.

jueves, 27 de mayo de 2010

Corea del Sur rompe relaciones comerciales con C. del Norte.


Lunes, 24 de Mayo de 2010 08:04

Por Solrac Kayal.

Tal como se esperaba Corea del Sur con razón suspende relaciones con su homólogo del norte, por haber torpedeado éste último un Corbeta de C. Sur en aguas del mar amarillo donde murieron 46 marineros, sin que existiera una causa justificada, tal como indica una investigación independiente llevada a cabo sobre los hechos y conocido recientemente. C. del Sur ha dicho también que llevará el caso ante las Naciones Unidas para que tome las medidas y las sanciones correspondientes contra C. del Norte.


Por su parte, C. del Norte con la prepotencia que caracteriza a un detentor de bomba nuclear advierte que reanudará su campaña de desarrollo nuclear aunque los hará de forma transparente, para responder al desprestigio que recibe de C. del Sur, así ha respondido Pyongyang, por un hecho ocurrido en aguas fronterizas, del cual éste último, no se hace responsable, indicando además que si C. del Sur sigue a lo largo de la frontera su campaña de desprestigio, tal como lo hacía hace 6 años, antes de los diálogos de paz, tomará las medidas oportunas contra éste país, y que el desarrollo de su capacidad nuclear tendrá fines disuasorios y serán transparente, sin embargo ya había advertido anteriormente que cualquier represalia llevaría a una guerra total.

Mientras Occidente observa con preocupación sin saber por donde coger el problema, todo esfuerzo en tantos años parece estéril, las iniciativas americanas hasta ahora no han tenido resultados o fueron muy exiguos como para garantizar la paz, auque hay que reconocer que haber llegado al establecimiento de relaciones entre ambos países ya fue todo un éxito, pero a la vista de los hechos parece más bien un maquillaje para seguir acumulando fuerzas y chantajear al mundo, lo que es peor, la comunidad internacional no tiene formulas, ni encuentra un escenario para provocar una paz duradera entre ambos países divididos por guerras ideológicas y bélicas apoyada principalmente por las potencias que protagonizaron la guerra de entonces (1953), con pocos aliados periféricos, lograron dejarlos en una situación irreconciliable, donde Rusia, China y Japón jugaron y juegan un papel clave antes, durante y después de la guerra, sus esfuerzos a día de hoy son, por demás dubitativos para un arreglo definitivo, al paso que vamos, no hay ni el más mínimo presagio de progreso, allá donde América recomienda algo, los apoyos de C. del Norte dicen lo contrario, aunque dichos apoyos hoy ya no descansan sólo en las ideologías sino en fines inconfesables, pero absolutamente predecibles, la situación de Corea del Norte tiene mucha semejanza con Irán reconociendo, claro está, sus matices, H. Clinton está de visita por la región, y despliega su flota para vigilar la situación, la gente se preguntará y dónde está la ONU ? o qué dice frente a ésta situación?, yo como muchos me hago la misma pregunta, sólo sé que el presidente de la ONU Ban Ki Moon es surcoreano.

Tal deterioro del mundo, en Asia, Medio Oriente y África principalmente se almacena y desarrolla un polvorín de armas nucleares, cuya hoguera puede hacer cenizas el planeta, el grado de irresponsabilidad que muestran ciertos países por colaborar en la carrera tecnológica con países poco serios depara grandes riesgos para el planeta por el peligro que representa para la estabilidad de la región y es una agresión en forma al bienestar y tranquilidad no sólo de sus países sino para el mundo, nada impide que ciertos gobiernos irresponsables pudieran desatar esa guerra que todos tememos por las consecuencias universales, porque en ella, ya no estará en uso las flechas, ni la pólvora de los arcabuces ni las balas o la dinamita, éstos podríamos verlos a día de hoy como ecológicas y respetuosas con el medio ambiente, ahora se habla de aquello que llamaba Reagan, la guerra de las galaxias con la bomba nuclear a la cabeza, o mejor dicho las cabezas, ya se puso a prueba parte de este arsenal en Irak, engañado por un presidente que no hacía más que proclamar su capacidad defensiva y ofensiva, cuando en verdad no existía tal arsenal, sin embargo, la guerra fue real y costo la vida de muchos miles de personas inocentes incluyendo la del propio presidente, la llama de la guerra sigue viva al contrario llamó a otra guerra en la región, las consecuencias son los flecos de muestra la economía, Irán y Corea del Norte hacen como Irak, provocan y advierten que cualquier ataque desplegará una guerra total, pero estos son más creibles.
La culpa de la guerra no es justo culpabilizar a los que la anuncian de tal posibilidad, sino a las potencias que ayudaron a desarrollar las armas tecnológicas sea ésta pasiva o activamente a gobiernos irresponsables, que sólo acumulan odio, rencor y pobreza, en el caso de C. del Norte todos los días se muere de hambre, de lo poco que dejan ver el régimen se dice que 23% de los hombres y 35% de las mujeres dicen que algún miembro de su familia murió de hambre, en los '90 se calcula que murieron de hambre entre 600.000 y 1.000.000 de personas, qué decir de los inmensos recursos gastados para tener finalmente, lo que soñaron el arma nuclear, desde entonces, viven la intimidación eterna, ciertamente el juguete nuclear da para mucho y es un peligro en manos de unos gobiernos que cada vez ven enemigos por todas partes, y qué es lo que quiere C. del Norte naturalmente, reivindica todo el territorio para imponer su política, seguramente C. del Sur quiere lo mismo, por su parte Irán, quiere imponer el gobierno de Ala y ahí si hay poco que decir o mucho, todo depende del cristal con que se mire.
Por eso creo, que es urgente desarmar nuestro planeta de cualquier signo que atente el bienestar de los habitantes del planeta, ya muy revuelto por catástrofes naturales como para sumar algo que el hombre puede evitar y controlar con la razón, ya nos deja mucha pobreza la naturaleza, los países no saben como enfrentarla, la misma guerra en alguna medida es producto de la pobreza, seguir manteniendo enfrentamientos sean éstas ideológicas, religiosas o geográficas no es el camino más sensato, para unos pueblos civilizados, vamos digo yo.
La situación que se viven los países sólo se puede cambiar revisando nuestras relaciones y quitar el grano de la paja, por eso, mantengo la opinión que es el momento de promover una cruzada por la paz universal verdadera y duradera, no de slogan, sino de hechos, el cúmulo de problemas que se agitan en muchos continentes aconsejan la realización de una Cumbre sobre la Paz, un evento de esta naturaleza, es también el escenario propicio para repasar los conflictos existentes en el globo y promover un elite de asesores para ayudar la solución de los conflictos, un arbitraje independiente es cada vez es más urgente.

Otro aspecto que los políticos deberían emprender es la reforma de las Naciones Unidas, tal como propone con acierto, el presidente de Brasil, Lula Da Silva. El mastodonte universal que hemos engendrado (1946) para ayudar al desarrollo, la paz y la seguridad de los países, ya no cumple con su cometido, hoy tiene menos peso que la Sociedad de Naciones que la precedió entonces, sus rancios despachos hacen aguas por todas partes, parece conveniente regenerar savia nueva en su cuerpo carcomido de problemas, la cirugía debiera ordenar no sólo su estructura, sino sus partes de ella, para que sean órganos funcionales y operativos ágiles y adaptados a nuestros tiempos, sólo así la institución podría recuperar su credibilidad y su autoridad internacional mermada por falta de resultados desde hace muchos años, tales carencias ha llevado a los países a potenciar un ejército de Organismos No gubernamentales quienes en nombre de los pobres del mundo toman importantes cantidades de recursos, no hay un balance global de su labor, lo cierto es, que la pobreza es la expresión más relevante de nuestras sociedades modernas, una cirugía a la institución podría (reforma) regionalizar la organización, p.e. por continentes o por regiones geográficas comunes, para hacerla más operativa, eficaz y cercana a los problemas de los países y reaccionar a tiempo a los conflictos y exista un control temporal recíproco, sólo así evitaremos que las problemas se perennicen en el tiempo.

jueves, 15 de octubre de 2009

Connotaciones sobre el premio de Obama

En el marco de la entrega de los Premios Nobel, el de la Paz siempre acapara la atención internacional ante la tangible o hipotética resolución de un conflicto armado, en un sistema político global, caracterizado por las guerras y las injusticias sociales. Sin embargo, pocos han causado tanto revuelo, en tampoco tiempo, como el que acaba de recibir el presidente estadounidense, Barack Obama, la pasada semana, quien con tan solo nueve meses en el poder ha sido galardonado con el prestigioso premio. El Comité Noruego del Nobel alabó a Obama por “sus extraordinarios esfuerzos para fortalecer la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos”.
El otorgamiento del “Premio Nobel de la Paz 2009” a Barack Obama ha generado, a nivel mundial, desde reconocimientos de jefes de Estados a su labor hasta fuertes cuestionamientos a la seriedad de quienes tienen la responsabilidad científica y moral de concederlo (y de los parámetros utilizados), pasando por el rechazo de grupos de presión estadounidenses que lo consideran como una condena implícita a la desastrosa política exterior de la Administración Bush. Todo esto sin dejar de mencionar aquellos que son proclives a considerar que este premio deja a Obama en una situación embarazosa ante el mundo y su país para los tiempos venideros.
En resumidas cuentas, que ha sido un premio otorgado prematuramente y ha dejado desconcertado a unos cuantos. El prestigioso periódico “The Washington Post”, en su editorial, afirmaba que una alternativa mejor habría sido el otorgamiento de este premio, como un homenaje póstumo, a Neda Soltan, la joven mujer iraní que falleció durante las manifestaciones de protestas que estallaron en Teherán, luego de conocerse los resultados de las elecciones presidenciales en Irán, en junio pasado (consideradas como, supuestamente, fraudulentas).
En realidad, tal vez, sería injusto catalogar que todas las metas de la Administración Obama están en proyecto, queramos o no, ha tomado algunas decisiones importantes como poner fin a las políticas unilaterales, en el ámbito internacional, que llevó adelante el Gobierno de George Bush. Por ejemplo, ha comenzado a cerrar la base de Guantánamo (aunque no estará lista para enero 2010 como había prometido); la mejoría de las relaciones con Rusia, incluyendo el área armamentista (la firma de un nuevo tratado de START); la total retirada de tropas estadounidenses de Irak pautada con fecha máxima para fin de 2011; el inicio de la negociación sobre el programa nuclear iraní; el abandono del proyecto sobre la construcción de un escudo de misiles en Europa del Este; ha abierto una ventana de diálogo con el mundo árabe y musulmán, y le ha recordado a los israelíes que sin el nacimiento de un Estado Palestino difícilmente tendrán garantizada la paz y la seguridad. Todo esto sin olvidar los intentos de acercamiento que ha tenido con el régimen cubano.
Ahora bien, estos eventos siguen, aún, en proceso de gestación dado que no ha culminado con resultados concretos que implique el fin de los conflictos político-militares que engendran.
Sin embargo, si leyésemos entre líneas, también es cierto que, podríamos interpretar el otorgamiento de este premio de una manera diferente (lo que no restaría peso a lo anteriormente expuesto) y es la siguiente.
Partiendo de la premisa de que el Premio Nobel de la Paz pudiese descansa, en alguna medida, sobre basamentos o intereses políticos de orden internacional, el otorgamiento de este premio podría ser el instrumento a través del cual la élite política europea, no sólo noruega, estarían enviando algunos mensajes a la Administración Obama sobre su postura respecto a aquellos focos de atención global donde tanto Estados Unidos como las potencias de Europa Occidental están involucradas, ya sea en materia de conflictos armados o medio ambiental. En pocas palabras, lo que Europa podría estar esperando de Barack Obama.
Por tradición, y en cuanto a política exterior se refiere, los presidentes estadounidenses pertenecientes al Partido Demócrata (como Kennedy) han sido proclives al multilateralismo y al diálogo con Europa, quien ha sido considerada como un socio natural de EE.UU. (p.ej. la alianza transatlántica durante la Guerra Fría). A ello habría que agregar que la filosofía de las administraciones demócratas, en materia de política exterior, pareciese descansar sobre el principio de que los conflictos armados no deben comenzar hasta que todas las oportunidades de diálogo y negociación sean agotadas. De manera que si comparamos el Gobierno de George Bush W. (republicano) con la Administración Obama (demócrata) podemos diferenciar, claramente, como el primero aspiró a un sistema político internacional unipolar, liderado por EEUU, mientras que Obama visualiza un mundo multipolar en el que Washington ejerce influencia pero a través de la colaboración con otras potencias, en el marco del derecho internacional, representado en las Naciones Unidas. No obstante, sería poco correcto analizar la actuación de la Administración Bush sin dejar de reconocer que los actos terroristas del 11 de septiembre de 2001 alteraron la política exterior de ese gobierno, la estructura del sistema político internacional, y, de alguna manera, las relaciones entre EEUU y el resto del mundo.
En cuanto a Europa Occidental se refiere, la Administración Obama ha dado signos de querer unas relaciones con la región basadas en el pragmatismo y su disposición para que Europa sea consultada sobre temas globales como Afganistán, Pakistán, Irán, el tema de la desnuclearización y el cambio climático, propuesta que ha sido aceptada por líderes de la región. Durante la pasada administración, Bush tomó decisiones unilaterales sobre el terrorismo, Irak o Afganistán sin consultar con las potencias europeas pero, sin embargo, exigió de ellas respuestas. Ahora, con Obama, tal vez, los países de Europa Occidental mantienen las expectativas de ser consultadas como nunca jamás en materia de asuntos de política internacional pero sin que se les exija compromiso alguno, más allá de un mínimo. Y es allí, probablemente, donde a Europa le falte, aún, asimilar que aunque Obama quiera consultar más con sus líderes, esto no implicaría que su gobierno demandara menos de las potencias europeas.
De tal forma que para Europa Occidental el peligro estaría en suponer que este acercamiento estadounidense significaría o el otorgamiento al derecho al veto, de manera, sutil, sobre las decisiones estadounidenses en materias álgidas de política internacional (donde ambos actores están involucrados) o la falta de iniciativa, criterio propio, para tomar decisiones unilaterales por parte del presidente estadounidense. Por ende, si el Comité Noruego cuando otorgó este premio a Obama, lo hizo con la intensión de motivarle a continuar en sus esfuerzos por resolver la conflictividad en Oriente Medio y Asia de manera pacífica, pero bajo su responsabilidad, y sin nuevas exigencias a los gobiernos europeos, su visión podría haber sido la menos acorde a la realidad geopolítica mundial en estos momentos.
Por ejemplo, en las últimas semanas las relaciones entre EEUU y Alemania han sufrido un enfriamiento, relativo, por el llamado que hizo Obama a una mayor presencia de tropas europeas en Afganistán y una expansión de la OTAN, que permitiese la integración de antiguas repúblicas soviéticas, hechos a los que se oponen el gobierno alemán (en parte por su dependencia respecto al gas ruso). Además, creer que Obama puede navegar, de alguna manera, por las aguas tranquilas de la negociación para resolver conflictos tan complejos como Afganistán, Pakistán, e Irán sin recurrir, en algún momento a medidas extremas, es una ilusión. En realidad, Obama está entrampado en una coyuntura histórica, una realidad, muy compleja, no creada por él, pero para la cual debe de encontrar una salida, que no será siempre la negociación y que difícilmente podría ser hallada sin el involucramiento de otros actores claves del sistema internacional.
Quien considere que Obama no tomaría medidas radicales en un momento de máxima tensión, sólo por el hecho de ganarse el Premio Nobel de la Paz, estaría dejando de considerar un elemento básico en la geopolítica mundial, y es que para EEUU, no hay nada más importante que su propio interés nacional. Además, ningún otro actor del escenario internacional está más interesado en que conflictos, como Irak y Afganistán, sean controlados a niveles mínimos, en medio de una crisis económica global como la actual, como la Administración Obama. De allí, la necesidad de encontrar una salida compartida a problemas que afectan al sistema internacional como el terrorismo global, el radicalismo islámico, la nuclearización de zonas estratégicas como Oriente Medio, el hambre, la pobreza, entre otros. El consenso es la salida. Mariela Reyes


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